Gracias a las medidas tomadas para frenar el contagio del SARS-COV-2 ha habido un gran descenso en las concentraciones de dióxido de nitrógeno en grandes ciudades europeas. Así es como se ven estas metrópolis hoy en comparación al 2019. La enfermedad COVID-19 provocada por el nuevo coronavirus se ha propagado con gran rapidez por el planeta, con cerca de 725.000 casos confirmados. Para frenar la propagación de esta pandemia se están aplicando en todo el mundo medidas estrictas para contenerla, cerrando ciudades e incluso países enteros.

Este cese de la actividad se ha visto reflejado en una reducción significativa de las concentraciones de los contaminantes, sobre todo en grandes ciudades. Coincidiendo con la adopción de medidas de cuarentena, el satélite europeo Sentinel-5P del programa Copernicus ha cartografiado recientemente la polución en Europa y China, confirmando una importante disminución del dióxido de nitrógeno (NO2), uno de las principales sustancias nocivas que emiten los vehículos y la industria. Científicos del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI) han utilizado datos de Sentinel-5P para monitorizar tanto el estado del tiempo como la contaminación en Europa. De esta forma se ha confirmado una fuerte reducción en las concentraciones de NO2 sobre ciudades europeas como Madrid, Barcelona, Milán y París.

Las imágenes por satélite muestran las concentraciones de dióxido de nitrógeno entre el 14 y el 25 de marzo de 2020 en comparación con la concentración media mensual de 2019. Henk Eskes, del KNMI, explica por qué eligieron esas fechas: “Las concentraciones de este contaminante varían de un día a otro por los cambios meteorológicos. No es posible extraer conclusiones basándose únicamente en los datos de un día. La química de nuestra atmósfera no es lineal”.

“Así –añade–, la caída porcentual de las concentraciones puede diferir ligeramente de la caída en las emisiones. Los modelos de química atmosférica, que observan los cambios diarios en el tiempo meteorológico, deben combinarse con técnicas de modelización inversa para cuantificar las emisiones a partir de observaciones por satélite. Al combinar datos de un periodo específico, de diez días en este caso, la variabilidad meteorológica se promedia parcialmente y podemos empezar a ver el impacto de los cambios debidos a la actividad humana”. El equipo del KNMI, en colaboración con científicos de todo el mundo, ha empezado a trabajar en un análisis más detallado empleando datos terrestres, datos atmosféricos y modelización inversa para interpretar las concentraciones observadas y poder calcular mejor la influencia de las medidas de confinamiento.

Tomado de: Diario El Espectador