¿Por qué es tan importante para Colombia ser el segundo país con más variedad de anfibios en el mundo, después de Brasil? Además de reconocer que ellos cumplen una labor fundamental como controladores de plagas y que son primordiales para la cadena alimenticia en sus ecosistemas, estos animales tienen un gran potencial en industria farmacéutica. Pero sus hábitats naturales están siendo alterados por la deforestación y el cambio climático.

Para conocer el potencial de estos animales hay que adentrarse en su biología. Las ranas y los sapos adultos respiran no solo por los pulmones, sino también por la piel, que debe permanecer húmeda, lo que facilita que en ella haya un ‘caldo de cultivo’ de muchas sustancias, como antibióticos y bactericidas, para evitar la depredación y para poder sobrevivir en ambientes húmedos.

Desde el punto de vista de los ecosistemas, también hay beneficios para los humanos, poco conocidos, pero de gran valor. Estos organismos pueden consumir diariamente gran cantidad de insectos, por lo que se convierten en controladores de plagas, lo que repercute positivamente en la conservación de cultivos. Incluso sirven para regular la propagación de insectos que transmiten enfermedades como dengue, mal de Chagas, malaria, zika y chikunguña, entre otros.

Urbina-Cardona resalta que en Colombia no hay muchas investigaciones sobre las comunidades de anfibios que habitan paisajes fragmentados y perturbados, por lo que ha focalizado sus esfuerzos en liderar y acompañar estudios científicos en diferentes zonas del país.

Tomado de: Diario El Espectador