Empotrada en una hermosa base de piedra, la imagen de nuestra señora de la salud, se levanta altiva en el separador de la autopista a occidente, vía a Facatativá, sitio denominado El Corzo, donde se toma la variante hacia el municipio de Bojacá, donde cada domingo miles de fieles le veneran y piden la bendición para sus vehículos.

Esta imagen, esculpida en 1958 por Don Adán Cubillos Torres y Don Antonio Ramírez, se constituye en un símbolo de la milenaria tradición de la talla en piedra, que hoy 45 familias intentan mantener contra todos tipos de adversidades legales sobre su actividad y que a toda costa quieren seguir en el marco de las normas que rigen su oficio.

Al frente de este grupo de canteros que, a punta de cincel, martillo, puntero y otras herramientas manuales durante generaciones han esculpido la piedra, está don Orlando Macana Bermeo, un hombre amable, de hablar pausado y con la tranquilidad que dan los años. Sin embargo, sigue firme, liderando el proceso de legalización de esta labor.

Recuerda que hace más de 40 años se inició en el oficio, que heredó de su padre, este a su vez de su abuelo y así por varias generaciones, que si se sigue el árbol genealógico se llega hasta los Muiscas y Panches que habitaron esta zona de Sabana Occidente, descubrieron abundancia de piedra en la zona, como una forma de expresión en numerosos petroglifos y pictogramas que aun hoy se pueden observar en las Piedras de Chivo Negro.

Con el paso de los años los artesanos de la piedra comenzaron a trabajar en canteras, donde extraían manualmente el material que luego fueron dando forma a diferentes figuras como fuentes, zócalos, empedrado de andenes y plazas, placas conmemorativas e infinidad de figuras de todo tamaño, que con el ingenio innato y de sus manos mágicas hoy se encuentran por todo el país.

Sin embargo, un día hace ya 7 años todo cambió. La tranquilidad de su lugar de trabajo, donde solo se escuchaba el golpe del martillo contra la piedra se vio interrumpido por la llegada de vehículos con funcionarios de varias entidades y propia Policía, quienes les notificaron, que su actividad era ilegal y que debían suspender su labor.

Sorprendidos y asustados, este grupo de hombres y mujeres solo tenían para esgrimir en su defensa el argumento que, durante varias décadas de ejercer su oficio nadie les habló de permisos o licencias. Don Orlando y sus compañeros no pudieron reprimir el dolor cuando se les tildó como mineros ilegales ya que, en su actividad, afirman, nunca utilizaron maquinaria, explosivos ni otros elementos que siquiera se asemejaran a una explotación minera, aseguran, que jamás contaminaron una fuente hídrica.

Ahora se veían enfrentados a gestionar ante la ANLA, Ministerio de Minas, CAR y otros organismos competentes, la obtención de la respectiva licencia de explotación de material, elementos básicos para su labor. Gran reto para unos campesinos que no sabían de planos, licencias, polígonos y demás entreverados legales y que siempre hicieron sus negocios solo con el valor de la palabra.

Liderados por don Orlando y contando con el apoyo de la alcaldía municipal vienen cumpliendo con paciencia y tenacidad, con todos los trámites y esperan pronto la tan anhelada licencia para resurgir como el ave fénix y poder retomar este hermoso oficio.

Algunos han claudicado, han emigrado y otros han debido buscar otras actividades para poder subsistir. Pero la mayoría, con la voluntad dura, como la piedra que trabajan, siguen en la talla buscando el material en otros municipios donde las canteras están legalizadas.

Han contado con el apoyo y acompañamiento de la alcaldía municipal que en cabeza del fallecido alcalde Juan Carlos Gaitán Chiriví, y la actual mandataria Gloria Marcela Gaitán Chiriví, les han hecho el acompañamiento legal y jurídico ante las diferentes entidades, y cada 15 días, los domingos, cuando aumenta el flujo de turistas, les permite instalar en el parque principal, una muestra de los hermosos trabajos que ellos hacen, también durante proceso de construcción de la variante en la carretera central les contrato para la restauración y traslado de la imagen.

Hay una luz de esperanza para este grupo: La creación de la Asociación de Canteros de Bojacá, cuyo representante legal es don Orlando Macana, que reúne a los 35 artesanos que aún persisten en su labor y que busca no solo culminar el proceso de legalización de su actividad, sino cuando todo esto pase, volver a retornar su trabajos ya en Bojacá, buscar nuevos canales de comercialización y preparar a las nuevas generaciones representadas en los hijos y nietos que muchos de ellos aún creen en la piedra como medio de subsistencia, para que golpe a golpe con manos de artista sigan esculpiendo en piedra la historia y el futuro de Colombia.

Tomado de: Sala de prensa CAR