Se han visto casos de contaminación al recurso hídrico por mal manejo de vertimientos; sin embargo, muchas veces no sabemos qué significan. Estos se refieren a la descarga final de elementos, sustancias o compuestos contenidos en un medio líquido a un cuerpo de agua, el alcantarillado o el suelo. Los vertimientos pueden ser puntuales o no puntuales. El primer caso sucede cuando se realiza a partir de un medio de conducción (tubería o zanja) y se puede precisar el punto exacto de descarga al cuerpo de agua, el alcantarillado o el suelo.

Los vertimientos no puntuales hacen referencia a que no se puede precisar el punto exacto de descarga. Ese es el caso de los provenientes de escorrentía (derrame y escurrimiento de agua en distintas direcciones), aplicación de agroquímicos u otros similares. Por ejemplo, un vertimiento puntual de agua residual no doméstica puede darse cuando tenemos un autolavado que emplea agua (limpia) para la prestación del servicio. Una vez se lava el vehículo, el recurso se contamina con sólidos (puede ser barro pegado al carro) grasas o aceites, detergentes u otras sustancias. Luego, el líquido es desechado y se convierte en residual de tipo no doméstico; si posteriormente este es conducido a un cuerpo receptor (alcantarillado, cuerpo de agua o suelo) es un vertimiento puntual de agua residual no doméstica.

Un vertimiento puntual de agua doméstica sucede, por ejemplo, cuando un restaurante la emplea para la preparación de alimentos, limpieza de instalaciones o lavado de loza, entre otros. Este líquido contaminado se transforma en residual de tipo doméstico y, si después es conducido a un cuerpo receptor (alcantarillado, cuerpo de agua o suelo) es un vertimiento puntual de agua residual doméstica.

Tomado de: Sala de prensa Secretaría de Ambiente