Tenían azotadas las ganaderías de Cogua, Nemocón, Gachancipá, Subachoque, Zipaquirá, Tabio, Cajicá, Chía, Tenjo Cota y Ubate al igual que, posiblemente, en Sopó, otros municipios de Los Almeidas y Sabana Occidente; hasta el momento y mal contados, son responsables de robo de ganado que asciende a más de 300 millones de pesos de acuerdo a las denuncias en manos de las autoridades; la suma puede ser dos o tres veces superior.

En total, luego de seis meses de investigaciones a manos de la Policía y la Fiscalía, fueron capturadas 16 personas, entre ellas alias “El Flaco” quien era el jefe de “Los Sabaneros”, mediante allanamientos efectuados en varios sectores de Suba, norte de Bogotá, en donde vivían y mantenían el centro de las operaciones delictivas de acuerdo a los reportes oficiales.

Los trabajos de inteligencia fueron de tal magnitud que los agentes especiales conocieron en detalle el modus operandi y la estructura criminal. Supieron que utilizaban diversos sistemas para cometer los robos y que, en algunos casos, falsificaban documentación para eludir los controles de las autoridades.

Igualmente establecieron que en varias oportunidades sacrificaban las reses en los mismos sitios del robo, pero generalmente las movilizaban hasta mataderos clandestinos; tenían cuatro por esa misma zona.

En otras oportunidades las remitían a plantas de beneficio animal autorizadas, con el propósito de mantener la apariencia de legalidad en caso de ser requeridos, como efectivamente sucedió en varias oportunidades.

Sin embargo, los agentes, mediante trabajos de seguimiento e interceptaciones telefónicas, sabían que el “Flaco”, (quien se hacía pasar como un próspero, respetado y destacado empresario ganadero), y sus secuaces, mantenían actividades ilegales; tuvieron paciencia hasta cuando alcanzaron las pruebas suficientes para judicializar a toda la banda.

Este presunto delincuente (El Flaco) era quien visitaba las fincas y conversaba con administradores y propietarios simulando estar interesado en la compra de reces; pero, en realidad, lo que hacía era inteligencia para evaluar los sistemas de seguridad, establecer si valía la pena el golpe, escoger los animales a robar y conocer otros aspectos necesarios en el asalto.

Nuca atacaban en donde existiera un número menor de cinco semovientes o que estuvieran bajos de pesos; en otras palabras, “iban a la fija”.

Algunas veces y cuando lo consideraban prudente acudían en horas de la noche; otras preferían ingresar violentamente y, mediante amenazas con armas de fuego, sometían a quienes se encontraban en el lugar.

En estas oportunidades transportaban el ganado en vehículos de estaca y camionetas hasta los centros de sacrificio; o a los depósitos cuando ya iba en canal. Posteriormente surtían las comercializadoras de carne en muy buena parte de los municipios de la Sabana Centro y norte de Cundinamarca e, incluso, Bogotá.

Todo lo anterior fue documentado mediante registros fílmicos, interceptaciones telefónicas, con testigos u otros instrumentos aceptados como pruebas por la justicia colombiana.

En cuatro diligencias de registro y allanamientos realizaron las 16 capturas mediante orden judicial bajo los cargos de “concierto para delinquir, hurto agravado y calificado y abigeato; incautaron 1 arma de fuego tipo pistola, 3 camionetas y 5 equipos terminales móviles”.

Algunos de los delincuentes, 10 según reportes de la Policía, tiene antecedentes por hurto agravado y calificado al igual que por abigeato, lo cual significa que ya tienen experiencia en esta clase de hechos al margen de la ley.

Tomado de: Página de Facebook Gobernación de Cundinamarca